es un área especializada de la radiología,
que utiliza cantidades muy pequeñas de sustancias radioactivas para examinar la
función y estructura de un órgano. Hace exámenes de diagnóstico que producen
imágenes de la anatomía y del funcionamiento del organismo; y para ello emplea
técnicas seguras y con un alto índice costo/beneficio.
Las imágenes se obtienen por medio de la
detección de la energía emitida por una sustancia radiactiva -llamada
radiofármaco o radiotrazador- que se le da al paciente por vía oral o
intravenosa (también se la puede administrar por vía inhalatoria o
intracavitaria). La generación de las imágenes es una combinación de muchas
disciplinas diferentes: la química, la física, las matemáticas, la tecnología
de computadoras y por supuesto la medicina.
Con frecuencia, la medicina nuclear permite
descubrir alteraciones mucho antes de que las enfermedades se detecten
clínicamente, lo que beneficia para hacer tratamientos tempranos más efectivos
y pronósticos más favorables.
Para ser más específicos, la medicina nuclear
se puede usar para: analizar la función de los riñones, obtener una imagen de
la circulación de la sangre y del funcionamiento del corazón, hacer
exploraciones de los pulmones para ver si hay problemas respiratorios o de la
circulación sanguínea. Identificar obstrucciones en la vesícula biliar, evaluar
fracturas de los huesos, infecciones, artritis o tumores. Además puede
determinar la presencia o la diseminación de un cáncer, identificar un sangrado
en el intestino, ubicar una infección y medir la función de la glándula
tiroides para determinar si está demasiado o muy poco activa.
En la actualidad, esta rama de la medicina
ofrece procedimientos útiles en todas las especialidades, desde cardiología a
neuropsiquiatría.
